Climbing with Dr. Sputnik

Aquí se hablará de la vida, de lo humano y lo divino, de lo natural y lo metafísico, pero por encima de todo, con HUMOR.

21 jun. 2015

Esquivando Calores Manchegos

Una vez más, esquivando los calores manchegos para poder escalar algo. Dejamos Toledo a 40ºC para plantarnos en El Ventorrillo de nuevo con 25ºC por la tarde. Si, la zona es escasa pero se está a gusto y Lega hacía días que me decía a ver si íbamos una tarde así que Lega, Nuria, Pablo Broder, Jesús Broder, Sandra, Daniel AKA Little Buddha, Emilio y yo. Yo ya había estado hacía dos semanas y había hecho todas las líneas menos la que los locales llaman el proyecto, por tanto tenía ganas de darle duro ya que la otra vez le di con las yemas ya tocadas y hay dos regletas que no perdonan en esa línea.


Nuria disfrutando de la línea de calentamiento, para ir haciéndose con el tipo de roca, la altura y todo eso. La verdad es que se estaba perfectamente, evidentemente comparando con las condiciones del Desierto de Kalahari de las cuales veníamos, ¿Qué hago yo en La Mancha?.


Pablo, en un inpass entre Rodellar y el trabajo se apuntaba a la expedición y no lo pasaba mal del todo, en la foto saliendo del estético filo de este boulder.


O tronchas la regleta o no sales del bloque.Otra d elas líneas que más me gustan y que tan solo hacíamos Lega, Pablo y yo,  la verdad es que cada vez que voy la hago y no por ello me deja de gustar.


Lega disfrutaba también en la línea de las dos pinzas y mientras esperábamos a que el sol desapareciera detrás de las montañas para poder ponernos manos a la obra en la línea más dura del Bloque del Ventorrillo que según me consta seguía sin ser encadenada. Por si las moscas, habíamos hecho todas las demás en un pegue, así que iba bien de yemas.


Lega arqueando en el proyecto de este bloque, en esa misma regleta Lega se daría dos cerillazos de los de verdad, de los que se oyeron en Toledo y las chispas se debieron ver desde la estación espacial MIR.


Pablo sin embargo, tiró de power y se llevói la línea, yo le metía buenos pegues y me caí 3 veces yendo al canto de arriba sin poder aguantarlo. Ya de noche, hambrientos como chacales les comenté que Miguel Cabezas estaba en Madrid en la cosa esta que montan de las camionetas de comida gourmett y decidimos ir a probar y suerte que lo pensamos porque la elección no pudo ser mejor. 


El gran Miguel nos deleitó con sus savoir faire culinario. Valió la pena morirse de hambre hasta Madrid para luego disfrutar de la torta vietnamita y el gazpacho al ajo negro. Encima nos encontramos a otro de los grandes, Manu y las risas fueron ya de verdad. Casi nos quedamos a dormir en un parque entre cervezas, trocolos, etc, no digo más.

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