Climbing with Dr. Sputnik

Aquí se hablará de la vida, de lo humano y lo divino, de lo natural y lo metafísico, pero por encima de todo, con HUMOR.

21 oct. 2011

Las Tardes Bayueleras no son unas Tardes Cualquieras

Viernes tarde y Chiki y yo con las nuevas temperaturas ya otoñales hemos decidido acercarnos a Castillo de Bayuela. Queríamos hacer una vuelta por diferentes sectores relativamente cercanos y al final se nos ha echado encima la noche sin movernos de El Tiburón. En este sector es donde habíamos optado por calentar y ay no nos hemos movido enratonándonos en los mejores bloques del sector como dos auténticos roedores, Pixie, Dixie y Marley hacía de gato Jings.
Hemos empezado calentando en bloques de canto agradable para ir estirando los brazos y sobretodo los dedos, que en esta escuela hay que llevarlos con tendones de titanio.
























Chiki en "El Naranjo" que es una buena línea, alta con canto agradable y asequible para calentar.


















Chiki siguiendo con el calentamiento en "El Tiburón", bonito bloque que da nombre al sector, donde las regletas cada día son más pequeñas. En ese boulder también hemos hecho "La Placa del Tiburón" y "Hartosopas" para continuar con nuestro buen calentamiento.



















Un bloque algo más duro ya para entrar en materia, "El Protocolo de Kyoto", buenas regletas, buenos arqueos y en definitiva un bloque de escalar typical Bayuela's style. Un poco de descanso y algo de merienda, ya que llevábamos unos cuantos bloques en casi-apnea y a seguir cogiendo el punto de forma ya que el otoño se presenta calentito y no precisamente de temperaturas.



















Al sol no se estaba mal pero a la sombra se estaba cojonudo y es que por fin parece que el verano se ha ido donde tocaba, a tomar por..., y el otoño nos visita otra vez. Aunque eso si, salimos perdiendo en horas de luz, pero creo que es un precio que estoy dispuesto a pagar.
























Finalmente, Chiki en "Un Mudo Feliz" donde nuestras energía han sido destinadas a darlo todo y no recibir nada. Como se hincaban las lajas regleteras en los dedos, las notabas hasta en el hueso. Piel y articulación han sido puestas a prueba y han aguantado, al menos de momento.
Estoy feliz porque después de casi 10 días sin escalar he podido salir hoy para hacer una de las cosas que más me gustan en este mundo, blocar.

Y como dice el refrán: Quien Bloca un Blocón, 100 Años de Perdón


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