Climbing with Dr. Sputnik

Aquí se hablará de la vida, de lo humano y lo divino, de lo natural y lo metafísico, pero por encima de todo, con HUMOR.

15 sept. 2012

Toledo y El Escorial

Una semana dura y calurosa. Si al entreno le sumamos el calor que está haciendo fuera del rocódromo (tenemos un pedazo aire acondicionado que parece Siberia) esta semana he pegado un buen tute.
El jueves tarde Lega me dijo que me llevaba a ver unas vías cortas muy antiguas que hay en Toledo ciudad y que cuando Jacky Godoffe (reverencia, por favor) estuvo de visita hace ya más de 20 años las había hecho sin cuerda cuando las viejas glorias toledanas se las mostraron. Hay varias vías, pero en concreto fuímos a un bolo que está en La Cornisa pegado al río Tajo. ese bloque contaba con 4 vías de dos chapas que se pueden escalar perfectamente con los crashpads. Nos fuímos Lega y su perra Vilma, mi hija Carlota (pre-adolescente total), Marley y yo. Lo primero que hicimos fue limpiar y cepillar, había mierda añeja como en el desván del hotel de El Resplandor.

























Lega en el paso clave, saliendo del techo, en "La Cosida", la vía más dura de las cuatro que hicimos. Después de un par de hora nos fuímos para casa. Yo quería descansar ese día y me fuí con los brazos cargaditos, aunque ya los traía así.
Y cambio de tercio, esta mañana de sábado me he quedado solo y he decidido ir a hacer unos bloques a El Escorial, aun sabiendo que haría calor pero hoy tenía la vena solitaria e insociable. Al final he acabado para arriba y para abajo haciendo un circuitillo bleausard que ha acabado con 9 bloques de diferente dificultad y con sus pegues en los más difíciles. Una buena paliza hasta que el calor ya era insoportable. Ha sido una especie de táctica de entreno como las que hacen las guerrillas en el Sahel.



















El pobre Marley que aun sigue dando guerra. Han Solo y Chebacca cabalgan de nuevo. Que se aparte el Imperio y el Lado Oscuro de la Fuerza.



















Aquí en "El Avispado", uno de los bloques fáciles más bonitos del bosque, en palabras del guardían del tarro de las esencias, Davilo. He andado buscando sombra, orientaciones ya que desde bien pronto ya hacía calor y me ido con el termómetro a 32ºC.



















Mi equipo imprescindible para sentirme a gusto. Esos gatos, no otros, para mi esos son los mejores y con los que mejor escalo. Ese cepillo y no otro, ese quita el magnesio y deja los cantos, romos, regletas y patatas como Maradona dejaba los espejos, limpios. Y esa magnesera, no otra, con ese estampado de cuadros británico, que sería la delicia de cualquier jugador de golf.



















"Micrón" otro de los bloques que he repetido hoy en mi solitario periplo escorialense. Arriba y abajo, han ido saliendo bloques contra todo pronóstico, algunos de ellos de esos que no le das nunca porque sabes que te puedes enratonar.



















Por último, una imagen en la que se ve el incipiente otoño aunque parece ser que las plantas y árboles no se han enterado que aun estamos en verano aunque por fechas parece que vayamos hacoa el otoño. Peguerinos al fondo, recopilando calorías para el invierno. Y así, después de una mañana entretenida solo, buscando escalar sin más pretensiones que hacer todos los bloques que pudiera, me he llevado una buena ristra de bloques y un buen palizón. De las yemas no hablo, sólo decir que parecen la chaqueta de piel del general Caster.

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